Category: "Plantas"

Cómo montar el acuario. Pasos.

En esta publicación no encontraremos cómo construir un acuario sino cómo y dónde colocarlo, qué introducir, cómo y cuándo una vez que está colocado, etc.

 

En primer lugar, antes de comprar el acuario, o en su defecto cuando lo hemos comprado y llevado a casa, debemos pensar dónde colocar el acuario. Seguramente ya tenemos una idea de dónde lo queremos poner, pero aún así hay varias cosas a tener en cuenta:

 

- Escoger de antemano el sitio definitivo del acuario. Cambiarlo de sitio una vez montado es difícil y peligroso para el propio acuario, más cuánto más grande es. Los acuarios pequeños se podrían mover algo mejor, por cuestiones de peso, pero tampoco es recomendable porque el cristal de la base se puede romper por diferencia de presiones por la grava y/o el agua que hay por encima; al manipularlo además podríamos darle algún golpe accidentalmente.

 

 - El acuario debe apoyar completamente sobre la superficie que hayamos escogido para ponerlo, no puede "volar" parte de él. La diferencia de presiones en los distintos puntos del acuario que están o no apoyados hace que el cristal de abajo sufra y tenga muchas más posibilidades de romperse. Y no queremos 30, 60, 100 o más litros de agua por el suelo de nuestra vivienda ¿verdad?

 

- Es bastante aconsejable colocar algún material entre el acuario y el mueble/superficie en la que se apoye. Puede ser corcho normal, corcho blanco o unas planchas de material parecido a las esterillas de yoga, o las de acampada que se colocan bajo el saco de dormir, como un neopreno o similar. Esto estabilizará y asentará mucho mejor el acuario y equilibrará las presiones.

 

- Es fundamental que la superficie en la que vaya colocado debe estar bien nivelada.

 

- En cuanto a la situación del acuario dentro de la habitación, conviene que no sea cerca de un radiador, pues nos será más difícil controlar la temperatura; tampoco en un sitio de paso, puede suponer mucho estrés para los peces ver pasar continuamente sombras que no reconocen o tener ruidos inesperados, niños que golpean el cristal, y otros. Debería estar alejado de aparatos electrónicos, especialmente si el acuario está abierto (sin tapa) porque produce bastante condensación especialmente en verano, y la humedad no les beneficiaría nada. Mejor que esté alejado de ventanas u otras zonas que proporcionen luz directa. Toda iluminación que no podamos controlar (es decir, de la que no sepamos la intensidad o las horas de luz que va a dar a nuestro acuario) suele acabar en un acuario verde, pero de algas, no de plantas.

 

- A efectos prácticos, lo colocaremos en un lugar donde lo vayamos a disfrutar - no en una habitación donde no pasemos nunca -, que tenga enchufes cerca (se necesita un mínimo de 3) y con  un grifo u otra fuente de agua accesible, para que los cambios de agua nos resulten menos engorrosos.

 

Ahora que sabemos dónde lo vamos a poner, empezamos el montaje. (Próximamente con ilustraciones)

 

Antes de nada, el acuario debe estar bien limpio. Podemos lavarlo simplemente con agua abundante. Si tiene algún resto que no salga con facilidad, se puede usar vinagre, o como mucho algo de lejía diluída en agua siempre que al final enjuaguemos bien todo. No recomiendo el uso de jabones o detergentes ni ningún otro tipo de productos químicos que puedan quedar en el acuario cuando lo llenemos de agua. Siempre hay que asegurarse muy bien de que lo aclaramos bien y no hay ningún tipo de sustancia nociva, que no huele a nada.

 

También es el momento de poner el fondo decorativo. A menos que sea un fondo para el interior del acuario, éste se coloca en la parte de atrás. Lo más habitual es que se trate de un vinilo o una cartulina; lo colocaremos siempre por la parte de fuera, con un poco de celo, agua jabonosa o productos comerciales específicos para ello (muy fáciles de usar y que después no dejan residuos cuando se quitan). Asímismo se podría pintar en este momento la parte de atrás del acuario si no se quiere usar un fondo de vinilo o similar, con una pintura acrílica. Normalmente el acuario queda lo suficientemente pegado por la parte de atrás a la pared como para que resulte difícil poner el fondo después y no suele quedar tan bien así que recomiendo dejar hecho este paso antes de llenarlo definitivamente. 

 

Otra recomendación es revisar que el acuario no tenga ninguna grieta, por pequeña que sea, por donde pueda romperse un cristal (puede tener rayaduras si el acuario es de segunda mano pero nunca deberán ser suficientemente profundas para que nos cause un problema al llenarlo ) o fallos en el siliconado de las juntas.

 

A continuación, con el acuario preparado y limpio, procedemos a colocarlo en el lugar deseado, con su correspondiente aislante entre acuario y mueble/superficie.

 

Debemos lavar la grava - es lo general, a no ser que el fabricante lo especifique en el envase. Simplemente del transporte, aunque viniese limpia y lavada, la fricción de unos granos con otros suele producir un polvillo que luego puede pasar al agua y dejarla turbia. Así nos anticipamos al problema. Si vamos a poner sustrato nutritivo debajo, éste no requerirá lavado. Pondremos el sustrato debajo y la grava encima. Para evitar que por el frente o los costados se vea la diferencia entre los 2 materiales, que serán casi seguro de distinto color y granulometría (tamaño de grano), dejaremos aproximadamente un dedo de grosor sin sutrato nutritivo, desde el cristal hacia dentro, tanto en los laterales como en el frente, y si lo deseamos también por atrás, aunque normalmente esta zona no se va a ver y será donde se acumule la mayor densidad de plantas. Si el acuario estuviese visto por los 4 lados sí que habría que dejar este "cordón de seguridad" sin sustrato en la parte trasera. Rellenaremos con grava estos pequeños surcos que hemos dejado entre el cristal y el sustrato y luego continuaremos rellenando con la misma por encima del sustrato nutritivo. Recuerda: el sustrato tal y cual, y la grava bien lavada.

 

Un pequeño truco para que el suelo del acuario no se vea tan plano y monótono es dejar menos centímetros de grava delante y "acumular" más por atrás, de forma que haya una pequeña pendiente. Le dará profundidad visualmente y tendremos el mayor grosor de grava+sustrato en la parte donde seguramente coloquemos más cantidad de planta natural.

 

A continuación llenamos el acuario con agua. Para no alterar la grava y/o el sustrato de debajo, nos serviremos de un plato o algún otro recipiente plano, o nos podemos ayudar de otra persona y que ésta ponga la mano para que amortigüe la caída del agua. Colocamos el plato o recipiente sobre la superficie de la grava y dejamos caer en él el agua del cubo/manguera/jarra con cuidado para que no se remueva nada. Cuando ya hayamos llenado aproximadamente la mitad del acuario podemos prescindir del plato y seguir llenando normalmente, aunque con suavidad, si bien yo recomiendo dejarlo hasta el final y retirarlo suavemente cuando el acuario esté lleno.

 

El agua que utilizaremos puede ser del grifo, de pozo, mineral, de ósmosis... dependiendo de nuestras necesidades y disponibilidad. No olvideis de que, siempre que useis agua del grifo, debeis añadir anticloro/acondicionador en la dosis que indique el fabricante. Suele venir indicado en mililitros/litro, o gotas/litro, dependiendo de la concentración de cada uno. En este primer momento no es importante la temperatura a la que esté el agua aunque sí habrá que tenerlo en cuenta cuando sus habitantes estén ya dentro.

 

En este momento, o antes del llenado, podemos plantar (cuando sea planta natural el agua sí deberá estar a temperatura adecuada) o añadir decoración (troncos, rocas, etc.).

 

 

Entramos ahora en la parte más técnica, aunque no por ello más complicada. Hay que colocar los siguientes aparatos:

 

El filtro

Es lo más importante de nuestro acuario.

 

Si nuestro filtro es interno solamente tendremos que meterlo dentro del acuario, sacar el cable por alguna ranura en la tapa (suele venir recortada en los kits de acuario comerciales) y enchufar. Es posible que al princpio le cueste "arrancar", o que haga ruido o que eche muchísimas burbujas; esto es porque la esponja y demás material filtrante aún no están saturados de agua, tiene que empaparse, y porque el rotor, que es la parte del filtro que impulsa el agua, puede estar algo atascado si lleva mucho tiempo parado desde su fabricación. Déjalo funcionar unos minutos, o desechufa y vuelve a enchufar un par de veces y el problema se solucionará por sí mismo.

 

Si el filtro es de mochila o cascada, lo colocaremos sobre el borde del acuario como nos indiquen las instrucciones y seguramente tendremos que cebarlo. ¿Esto qué significa? Que hay que darle un pequeño empujón - no literal - para que la bomba sea capaz de subir el agua a través del tubo de absorción. Asegúrate primero de que el nivel del acuario llega al mínimo que indique el fabricante; cuanto más bajo esté más le costará a la bomba del filtro tomar el agua del acuario. Si el nivel es correcto, añade con una jarra u otro recipiente similar un poco de agua en la cubeta del filtro. Verás que el agua empieza a subir poco a poco por el tubo hacia el filtro y la bomba expulsa las burbujas de aire que anteriormente estaban dentro de éste, hasta que conseguimos que el agua salga de forma regular por la cascada.

 

Si el filtro es externo, colocaremos  en nuestro acuario los tubos de aspiración y expulsión nuevamente como nos indique el fabricante en las instrucciones. Ten en cuenta que la práctica totalidad de los filtros externos están diseñados para trabajar por debajo del nivel de agua del acuario con el fin de aprovechar la fuerza de caída del agua y no hacer trabajar tanto a la bomba. Por este motivo deberemos saber antes de nada dónde va a ir colocado el filtro, para calcular la longitud de las mangueras de subida y bajada de agua, así como para saber por dónde pasarán los tubos (muchos de los muebles de acuario llevan en la parte posterior una parte perforada para ello). Y también por este motivo tendremos problemas para hacerlo funcionar al mismo nivel del acuario. Los filtros externos también necesitarán cebado, es decir, tendremos que conseguir que el tubo de aspiración se llene de agua por primera vez, así que si éste no es automático - muchos filtros de última generación lo tienen - tendremos que recurrir a nuestros pulmones (aspirar o soplar por el tubo de salida del agua, jugando con las presiones) o  bien rellenar manualmente el tubo de entrada con una jarra lo máximo que podamos antes de meter de nuevo esta parte en el acuario. Para facilitarnos las cosas, llenaremos primeramente de agua la cubeta del filtro, por completo. Una vez lleno y cebado lo conectamos a la electricidad, no antes. Si hacemos a la bomba trabajar en seco lo más seguro es que se estropee antes de tiempo y no lo cubra la garantía. Veremos salir las primeras burbujas y poco a poco saldrá el chorro de agua.

 

La iluminación

 

Generalmente viene ya instalada de fábrica así que no entraremos de momento en este tema. Sólo indicar que mientras el acuario está ciclando no es necesaria la luz. Si metemos plantas naturales sí deberemos ponerla; 8 horas al día serán suficientes. Es indiferente la franja horaria en que se encienda la luz, pero las 8 horas de luz deben de ser seguidas. Si solamente tenemos peces, con encenderlo el ratito que estemos en casa para poder verlos será suficiente. Los peces ajustan sus ciclos día/noche con la claridad que vean de las ventanas, y nos evitaremos una invasión de algas.

 

El termocalentador

 

En esta entrada del blog, quedó bastante bien explicado el tema. Recordamos entonces solo 3 puntos básicos:

 

1.- Mientras no haya plantas naturales o peces en el acuario no es necesario encenderlo/enchufarlo.

 

2.- Habrá que ponerlo unas 24-48 horas antes de introducir cualquiera de ellos ya que le lleva un tiempo calentar según la cantidad de agua y la diferencia de temperatura con el ambiente que tenga que modificar. Y principalmente porque habrá que calibrarlo, usando un termómetro que nos indique la temperatura exacta que nos está dando y ajustando de nuevo la tempratura al valor que queremos conseguir antes de que lleguen los primeros habitantes

 

3.- Cuidado con la electricidad y el agua. Con el termocalentador conviene tener cuidado y secarse bien las manos antes de enchufarlo; desenchufarlo con un tiempo prudencial antes de sacarlo del acuario o de hacer un cambio de agua porque se puede romper y/o estallar por el exceso de temperatura de la resistencia y el cristal cuando está en funcionamiento; no tocar directamente con la mano la parte del cristal que recubre la resistencia; y comprobar de vez en cuando su correcto funcionamiento en previsión de roturas y derivaciones.

 

 

Una vez montado el acuario solo nos queda esperar a que madure/cicle, ir analizando parámetros para ver su progreso e ir eligiendo qué especies vamos a meter cuando esté listo. Feliz espera.

  20/12/12 02:18:00 pm, by   , 2173 words, Categories: Agua, General, Peces, Plantas, Técnica ,

Generalidades sobre plantas naturales de acuario

Paisajismo acuático


Plantas


Las plantas naturales son una parte fundamental del acuario. No sirven solamente de decoración, aunque también, sino que son unas grandes aliadas en la lucha contra las algas, producen oxígeno, eliminan nitratos, fosfatos y otros compuestos que no nos interesan en nuestro acuario, sirven de escondite para las crías de nuestros peces o para peces e invertebrados muy pequeños, son unos sitios adecuados para las puestas de algunos animales y en última instancia sirven de alimento a los vegetarianos o herbívoros. Se pueden usar también plantas artificiales si no nos queda más remedio porque tengamos peces no compatibles con ellas porque se las coman o las desentierren, de hecho hay algunas que ya tienen una apariencia muy parecida a la de las naturales. Pero si podemos evitarlo, usaremos siempre las naturales, que nos reportan todos los beneficios que hemos visto antes.

¿Qué necesitan las plantas acuáticas para vivir?



Tres cosas fundamentalmente: nutrientes, CO2 (dióxido de carbono, antiguamente anhídrido carbónico) y luz.

Aquascaping

Nutrientes

¿A qué nos referimos con nutrientes? Principalmente a nitratos, fosfatos y potasio, los 2 primeros llamados macronutrientes (o macros) porque son los que se utilizan en mayor cantidad, y por otro lado hierro, magnesio, calcio, cobalto, manganeso, cobre, zinc... en muy pequeñas cantidades, que junto con el potasio se les denomina micronutrientes (o micros), debido a que aunque se necesitan muy pequeñas cantidades de ellos son indispensables porque intervienen en procesos de la fotosíntesis y son totalmente necesarios. ¿Podemos añadir estos nutrientes de cualquier manera y en cualquier cantidad? Obviamente no. Dependerá mucho de la cantidad y tipo de plantas que tengamos (acuario poco o muy plantado, especies de crecimiento lento o rápido), de la luz que tengamos, que determinará el ritmo de consumo de los nutrientes; igualmente para el CO2; de si tenemos o no un sustrato nutritivo debajo de la grava... Es importante ir midiendo los valores de nitrato y fosfato al menos semanalmente, si no más a menudo, en las primeras etapas cuando el acuario está en pleno crecimiento y desarrollo. Más adelante llegaremos una especie de equilibrio más o menos estable en la que ya sabremos con certeza cuál es el consumo semanal de cada nutriente, incluso el consumo diario. Por lo general, un acuario medio que no esté muy plantado y que no tenga plantas excesivamente rápidas en su crecimiento, el nitrato y fosfato se aportarán simplemente con los desechos que generen los peces, sobre todo si no tenemos superpoblación. Incluso pueden llegar a acumularse teniendo que hacer cambios de agua más a menudo. En el acuario tipo holandés en el que priman las plantas, no hay peces o hay muy pocos, y las plantas que se usan son generalmente muy exigentes en cuanto a luz, nutrientes y CO2, nos ocurrirá lo contrario y habrá que aportar cada uno por separado.

Los micronutrientes, de igual forma, en un acuario medio se pueden aportar con el cambio de agua semanal del 25-30% ya que el agua del grifo lleva todos ellos (excepto el potasio). Por tanto no debemos obcecarnos con abonar, abonar y abonar compulsivamente porque puede tener un efecto más perjudicial que beneficioso.

Plantas de acuario

CO2

Si tenemos una mínima noción de biología – o conocimiento del medio como se le llama en la generación de la LOGSE – sabremos que los animales al respirar tomamos oxígeno (O2) y expulsamos dióxido de carbono (CO2, anteriormente denominado anhídrido carbónico). Las plantas, y las algas, hacen lo contrario: toman CO2 y expulsan O2.Es lo que conocemos como fotosíntesis. En honor a la verdad, también realizan el proceso contrario. Realizan ambos durante el día y solo el “nuestro” durante la noche. Pero como esto puede ser algo difícil de comprender nos ceñiremos a la primera versión, que es la más sencilla, simplificando la explicación.

En condiciones normales, y con esto me refiero a un acuario comunitario básico, plantado moderadamente y sin excesivas pretensiones, las plantas aprovechan el CO2 que generan los peces al respirar, con eso consiguen ir creciendo a un ritmo medio según la especie. Pero en acuarios tipo holandés, muy plantados, y especialmente con plantas de rápido crecimiento y alto consumo, este CO2 de origen animal no es suficiente, así que deberemos aportar CO2 de forma externa. Existen diversos métodos en el mercado: con pastillas efervescentes, con levadura y azúcar, con pequeños botes tipo spray, y los más efectivos de todos: con botellas o bombonas a presión, generalmente en formatos de 500 gr a 1 kg, incluso 2 kg, y en los últimos tiempos minibotellas de unos 80 gramos o menos pensadas para nanoacuarios.

¿Cómo introducimos este CO2 en el acuario?

Tomaremos como referencia los equipos de CO2 con botellas de gas a presión que son los más eficaces. Primero colocamos un manómetro a la botella que tengamos para controlar. Un manómetro es un accesorio con el que controlamos la presión de salida del gas. Va con una rosca unido a la botella para que ajuste bien porque va a soportar presiones elevadas. El manómetro suele llevar una o dos esferas como de un reloj, o como los aparatos que utiliza el médico/enfermero/farmacéutico para tomar la tensión. Si lleva solamente uno controlará la presión de salida del gas de la botella. Si por el contrario lleva 2 uno controlará la presión de salida del gas de la botella y el otro la presión del gas del manómetro al acuario. A continuación del manómetro podemos poner el tubo que lleve el CO2 al acuario y a continuación el difusor o reactor; o bien, podemos colocar una válvula solenoide o válvula espiral. La función de esta válvula es la de dejar pasar el gas o impedir su paso y suele ir conectada a un pequeño ordenador con una sonda que mide el pH y si éste sube de un nivel determinado que nosotros le fijamos abre la válvula, ya que éste es uno de los “efectos secundarios” del CO2: baja el pH. También suele ir conectada al programador que enciende y apaga la luz para que no se siga inyectando CO2 por la noche. Esto sería muy peligroso porque sin luz las plantas no realizan la fotosíntesis en condiciones de oscuridad y no absorben el CO2 que estamos metiendo al agua. La consecuencia sería por lo tanto una bajada muy grande de pH y un exceso de CO2 que en caso de tener peces los asfixiaría.

La misión del difusor o reactor de CO2 es hacer las burbujas de CO2 más pequeñas u obligarlas a realizar un mayor recorrido en contacto con el agua para que se mezcle más efectivamente en ella. Si no, podemos perder bastante cantidad de CO2, con el mayor gasto que conlleva y nos estará dando un valor falso de consumo de nuestras plantas. La cantidad media de burbujas que se inyectan en el acuario es de 1 a 3 en función, como siempre, de la cantidad de plantas que tenga el acuario, de las características de estas plantas en cuanto a consumo, etc. Será necesario realizar pruebas con el CO2 en nuestro acuario antes de dejarlo conectado sin más y olvidarnos de él.

Otro aspecto a tener en cuenta es que al inyectar CO2 estaremos gastando dureza de carbonatos (kH) por una ecuación en la que no entraremos que relaciona CO2, carbonatos, bicarbonatos, etc. Por ello, el nivel mínimo de kH que debemos tener para que la adición de CO2 en nuestro acuario sea segura es de 4. Si baja por debajo de 2 ó 3 debemos subirla lo antes posible, pero como todo en acuariofilia, despacio, progresivamente.



Luz

Otro aspecto importante para las plantas de acuario, igual que para las terrestres, es la luz. No sirve cualquier luz, cualquier potencia, cualquier temperatura de color (ya veremos este concepto)...

Primero hablaremos de watios. Éste es un concepto que se ha usado durante muchos años para tener una idea orientativa de “cuánta luz” necesita nuestro acuario. Aunque en realidad es una medida de consumo, es decir, en cuánto se traducirá la factura a final de mes, nos puede servir bastante bien si nos estamos introduciendo en el mundo de los acuarios por primera vez y no queremos liarnos con luxes, lúmenes y demás – aunque se verá en mensajes más adelante cuando vayamos subiendo el nivel de conocimiento. No hay que olvidar que el objetivo fundamental de este blog es dar unas cuantas pinceladas fundamentales de los conceptos relativos al funcionamiento del acuario que debemos conocer para mantener un acuario sano y equilibrado, y que cuando los oímos por primera vez de boca del dependiente de la tienda de confianza o del amigo que tiene acuarios hace tiempo y probablemente nos haya metido en esto seamos capaces de comprender de qué nos están hablando, y no nos sintamos abrumados.

Bien, tras el paréntesis explicativo seguimos con la luz. Decíamos que íbamos a hablar de watios, que además es una medida fácil de controlar ya que todos los fabricantes suelen indicarlo tanto en el embalaje como en el propio tubo/bombilla/LED. Para acuarios medianamente plantados, sin excesivas pretensiones, con plantas sencillas de crecimiento medio, es decir, el acuario de la mayoría de los principiantes, un valor de 0,5 W/litro es el ideal: ni se nos queda corto de luz, con lo que nos limitaría bastante la variedad de plantas que pueden crecer en nuestro acuario, ni tenemos una luz excesiva, que nos haría estar muy pendientes del abonado y probablemente nos generaría algas.

¿Qué significa el valor de 0,5 W/litro? Significa 0,5 watios (o medio watio) por cada litro de agua. O lo que sería lo mismo, 1 watio por cada 2 litros de agua. Éste sería el caso de un acuario de 100 litros con 50 watios de luz (50:100=0,5) Tenemos que darnos cuenta de que cuando hablamos de los litros de agua de acuario estamos hablando de litros netos, no brutos, es decir, los litros de agua reales que entran si eliminamos el espacio que le quitamos con la grava, las piedras, el filtro si es interno, etc. Esto es: un acuario que mide 1 metro x 0,3 m x 0,4 m (o 100 cm x 30 cm x 40 cm) nos daría 120 litros brutos, pero no son 120 litros útiles porque si después de meter todo lo que hemos dicho arriba (grava, filtro, etc.) intentamos meter 120 litros medidos de agua veremos que no caben, que nos sobran unos cuantos.

Para acuarios muy plantados, y/o con plantas de crecimiento muy rápido, sobre todo con plantas muy exigentes (tanto en luz como en abonado de nutrientes y CO2) nos tendremos que ir a un valor de 1 W/litro o incluso más. Desaconsejo este caso para los recién iniciados si no tienen experiencia previa porque si bien no es un acuario imposible de mantener, sí que conlleva mucho más trabajo, abonado y revisión diaria, poda cada poco tiempo... El que quiera hacerlo, que lo haga pero aconsejo que se informe bien antes de empezar para evitar fracasos y decepciones. Si es tu caso... ¡adelante! Ánimo y paciencia :)

Otro aspecto de la luz que debemos saber es la temperatura de color. Esta característica tiene unos valores que suelen oscilar entre los 3000 o 4000K (grados Kelvin) y los 20000K. A valores más bajos el color que vemos en la bombilla/fluorescente es rojizo, de ahí pasa a amarillo. Si seguimos aumentando alcanzamos el blanco en torno a los 9000K. Hacia los 12000K empezamos a verla azulada y a los 20000K es azul oscuro. A grandes rasgos, como siempre. Los fluorescentes que mejor aprovecharán las plantas son los amarillos-blancos. Podemos decir que serán los que estén en el rango de los 4000 y los 9000K. Para tener un espectro de luz más completo y aprovechable se recomienda poner un tubo de cada color.

Muchos fabricantes indican en el embalaje y el tubo los grados Kelvin de sus tubos, pero otros lo expresan de otra manera. Habitualmente es un 8 ó un 9 (en función de la calidad de la luz) seguido de dos números que se corresponden a los 2 primeros dígitos de la temperatura de color. Por ejemplo, un 860 se corresponderá con una temperatura de color de 6000K y un 890 con 9000K.

Por último, podemos plantearnos cuántas horas debemos tener encendidas las luces del acuario para que nuestras plantas crezcan sanas. Es lo que se llama fotoperíodo. Éste no tiene que ser superior a 8 horas. Es más que suficiente para que hasta un acuario holandés se desarrolle correctamente.

Un error muy común es intentar compensar la falta de luz (un ratio W/litro bajo) con más horas de luz. Esto sin embargo es contraproducente porque lo único que puede provocar es una proliferación de algas.

Éstas serían a grandes rasgos las ideas fundamentales a tener en cuenta para mantener plantas naturales en nuestro acuario de agua dulce tropical.

Pistia y Eichornia

  24/04/12 03:14:00 am, by   , 2094 words, Categories: General, Plantas ,

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