Aclimatar los peces en casa

¿Qué es aclimatar?

Aclimatar es adaptar a los peces (o invertebrados como gambas y caracoles) al nuevo acuario. Cuando los cogemos en la tienda, o nos los regala un amigo, o simplemente hay que cambiarlos de un acuario a otro, los peces traen unas condiciones de agua en origen que por lo general no van a ser iguales que las que tenemos en nuestro acuario. Para que no les pase nada, ya que un cambio de pH o temperatura muy brusco puede llegar a matarlos, es muy recomendable hacer esta adaptación poco a poco.

 

Desde que tenemos la bolsa en nuestras manos podemos hacer ya algo para que los peces lleguen mejor:

- Podemos pedir, si no lo han hecho así, que nos pongan aproximadamente dos tercios de aire por cada tercio de agua en la bolsa de transporte.

- Si llevamos peces agresivos o susceptibles de pelearse en el trayecto podemos pedir que los separen, o que metan en la bolsa algún elemento de distracción como puede ser unos trozos de plástico o algún tallo de alguna planta.

- En caso de llevar peces que tengan espinas rígidas que nos puedan pinchar la bolsa es conveniente que la pongan doble.

- Tenemos que intentar mantener la temperatura del agua durante el trayecto hasta el nuevo acuario. Podemos aislarlo con algún material que tengamos o nos proporcionen, como papel de periódico o algún plástico. Esto además hará que el animal vaya a oscuras con lo que irá más tranquilo, si no entra en fase de reposo como el sueño.

- Dependiendo de la cantidad de peces que hayan metido, su tamaño y la relación agua/aire que lleven los peces aguantarán en la bolsa de media hora a unas 2 horas. Debemos procurar ir directamente a nuestro domicilio, o el lugar donde esté el acuario al que van destinados los peces nuevos.

Durante el tiempo en que los peces estén en la bolsa, irán consumiendo oxígeno con la respiración. El aumento de CO2, como ya hemos visto en otros posts, hace que baje el pH del agua. Además, si han comido ese día, es muy probable que defequen, lo que generará amoníaco, y puede también contribuir a que baje el pH. La calidad de agua dentro de la bolsa se deteriorará con cada minuto que nos retrasemos.

Otro aspecto recomendable es hacer la aclimatación a oscuras, es decir, con la luz del acuario apagada. Así estarán tranquilos tanto los peces que llegan nuevos como los que ya tengamos dentro del acuario.

Una vez que llegamos al acuario de destino, lo primero es igualar la temperatura. Para ello dejamos la bolsa flotando en el agua del acuario, sin abrir, a no ser que veamos a los peces boqueando, señal de que ya les faltaría oxígeno y lo primordial sería proporcionárselo. Notmalmente con unos 15-20 minutos es suficiente para que la temperatura del agua de la bolsa y la de nuestro acuario se iguale.

A continuación vamos a tratar de igualar el resto de parámetros del agua: pH, dureza y otros.

Abrimos la bolsa y, o bien enrollamos el borde de la misma como hacemos con las mangas de una camiseta para que forme una especie de flotador que mantenga la bolsa vertical, o bien la sujetamos al borde del acuario con una pinza para que no se vaya para el fondo. Con una jarra, vaso u otro recipiente similar, tomamos agua de nuestro acuario y la echamos dentro de la bolsa, muy poca cantidad. Cuanto más despacio y con más cuidado lo hagamos mejor. Incluso si lo hacemos con una jeringuilla o algo parecido para que la cantidad de agua se menor, sería una buena opción.Esto hay que repetirlo en intervalos de 5 minutos, dejando reponsar y mezclar el agua mientras tanto, hasta que tengamos como mínimo en la bolsa el doble de agua de la que llevábamos de origen.

La opción que a mí me parece óptima es mediante un goteo. En este caso pondría tanto el agua como los peces en un cubo, barreño o similar, bien limpio y enjuagado, desechando la bolsa. Después tomamos un macarrón de los de aireador o cualquier otro tubo de ese calibre y hacemos que el agua caiga de nuestro acuario al recipiente que habremos colocado en el suelo, o al menos por debajo de la altura de la base del acuario. Para que caiga gota a gota, y de manera totalmente artesanal, podemos emplear pinzas de la ropa para pinzar el tubo. También podemos encontrar, en tiendas especializadas, estranguladores, o llaves de paso, que harán la misma función. La idea es que mediante un goteo lento y constante se vaya aportando agua de nuestro acuario a la que traen los peces de origen (tienda, otro acuario...). Así el cambio sería totalmente progresivo, muy suave y totalmente beneficioso para los recién llegados. En este caso recomiendo vigilar de cerca la temperatura o directamente poner un pequeño (termo-)calentador de unos 20-25W para evitar que ésta caiga durante el proceso.

Tras el proceso de mezcla de aguas, cogemos los peces con una red, los echamos al acuario y tiramos el agua procedente de la aclimatación.

 

Algunas puntualizaciones:

Siempre hemos hablado de peces. En el caso de los invertebrados, sobre todo de las gambas, al ser más sensibles a los cambios de pH y dureza sobre todo, tenemos que ir con más cuidado y hacer la aclimatación aún más lenta. En este caso debemos comprobar que la gamba no viene mudando o que empieza la muda con la aclimatación porque el resultado será posiblente negativo.

Si vemos alevines en la bolsa, también debemos proceder con más cautela. No es raro que una hembra de vivíparo (platys, guppies, xifos, mollys) pueda parir durante el trayecto por el estrés, o que una gamba libere las minigambitas que lleva protegidas entre los pleópodos (patas traseras, del abdomen, en forma de pala).

También debemos llevar más cuidado si aclimatamos peces gato o con escamas diferentes: ancistrus, plecostomus, sturisomas, loricarias, botias, khulis, otocinclus, corydoras... Igualmente son más sensibles a las variaciones de pH.

El tiempo total de la aclimatación puede variar desde una media hora hasta un par de horas incluso. Dependerá del método que usemos, la cantidad de peces y su estado, de si se trata de peces o invertebrados, y de nuestro propio criterio.

  29/10/12 10:00:00 am, by   , 1046 words, Categories: Agua, General, Peces, Invertebrados ,

El aireador, compresor o bomba de aire

 

Empiezo con este post una serie de publicaciones más prácticas que las anteriores, para dar respuesta a algunas de las preguntas que más frecuentemente me encuentro en el día a día.

 

¿Qué es un aireador?

Con este nombre o con alguno de los anteriores que aparecen en el título nombramos al aparato que produce aire mediante vibración de una membrana y que nos permite llevar este aire al acuario para:

1.- Mover el agua

2.- Romper la capa superficial del agua que está en contacto con el aire que hay inmediatamente por encima, y con esto...

3.- Aumentar el aporte de oxígeno al agua

 

¿Esto cómo se consigue? 

De forma breve explicaré que, por motivos en los que no vamos a entrar, el agua tiene gran afinidad por el oxígeno. Es decir, "le gusta mucho" y en presencia de oxígeno (O2) y dióxido de carbono (CO2) siempre tenderá a coger oxígeno y soltar CO2. De forma contraria, el aire tiene más afinidad por el CO2; y por tanto en abundancia de uno u otro siempre tenderá a "dar" oxígeno y "tomar" dióxido de carbono.

Esto nos lleva al siguiente punto. De forma natural, en un acuario que hay peces, sobre todo si hay más que plantas o si éstas directamente están ausentes, tenderá a haber más dióxido de carbono, resultante de la respiración de los peces que es como la nuestra: toman oxígeno, expulsan CO2, y este queda en el agua. Si la comunicación entre agua y aire es buena, el CO2 tenderá a escapar y el oxígeno a entrar en el agua con lo que no habrá problema de suministro de oxígeno. PERO si por cualquier causa esta barrera está bloqueada, éste intercambio no se podrá dar, el CO2 se acumulará en el agua y finalmente puede que haya tanto que los peces, literalmente, se asfixien.

¿Por qué puede suceder este fenómeno y en qué momento se da? Es muy habitual cuando tenemos poco o nulo movimiento en superficie. Es aquí cuando podemos ver una capa o película de aspecto grasiento en la superficie del agua de nuestro acuario. Está formada sobre todo por proteínas procedentes de los restos de comida y otros procesos biológicos. Esta capa hace efectivamente de barrera entre el agua y el aire impidiendo que salga el CO2 del agua y que entre el oxígeno desde el aire.

¿Cómo evitarlo? Principalmente de dos formas: con un aireador, que es el tema de este artículo, o con la salida de agua del filtro. La primera opción es la que ya hemos explicado. La segunda consigue el mismo efecto pero sin burbujas. Si conseguimos que en la superficie se formen ondas o pequeñas olas según sale el agua del filtro - interno o externo - ahí estamos propiciando el intercambio de gases. Si lo que tenemos es un filtro de mochila, el efecto es muy parecido al del aireador ya que la cascada está continuamente rompiendo la superficie agua-aire facilitando el intercambio de gases entre éstas.

 

¿Dónde se coloca el aireador? ¿Cómo produce la cortina de burbujas?

El aireador en sí es el compresor, la bomba de aire. Es un aparato que se enchufa a la red eléctrica y que debe estar SIEMPRE fuera del acuario. No va nunca dentro del acuario como el filtro o el calentador.

En cuanto a su posición con respecto al acuario, siempre es mejor colocarlo por encima, y en el caso que deba ir por debajo es mejor que esté lo menos alejado posible del borde del acuario ya que cuanta más distancia de tubo tenga que recorrer el aire hasta llegar al difusor, más fuerza perderá, obtendremos menos caudal de aire, y también se acortará la vida media de la bomba.

Del aireador obtenemos normalmente 1 ó 2 salidas de aire - los hay de más - a las que conectaremos un tubo o macarrón que suele tener un grosor estándar de 4/6 (4 milímetros interior, 6 milímetros exterior) y que a su vez va unido a un difusor; éste puede ser desde una piedra cilíndrica o con otras formas, tipo piedra pómez con poros muy finos que son los que dejan salir el aire, a un trozo de madera también con poros, hasta un tubo de plástico, goma o caucho perforado o una "figurita de acción" (no son de mi estilo pero haberlas haylas).

Encuentro interesante, o más que eso casi indispensable, el uso de una válvula antirretorno en el tubo/macarrón. Es un cilindro de plástico que en su interior tiene un mecanismo muy simple que deja pasar el aire en un sentido pero no en el otro. Impide el retorno del aire en dirección opuesta. Es una piececita que no cuesta mucho más de un euro y que nos puede evitar una pequeña-gran catástrofe en un futuro. Me explico: cuando el aireador mete aire en el acuario ejerce una presión sobre el agua que, en caso de que en algún momento se fuese la luz en casa o desenchufásemos el aireador sin darnos cuenta y éste dejase de funcinonar, ejercería una fuerza en sentido contrario arrastrando con ella el agua fuera del acuario. ¡Adios parquet!

 

¿Es necesario tener aireador? ¿Tiene que estar siempre enchufado?

He aquí la pregunta estrella.

La respuesta es NO. No es necesario tener aireador. Y si se tiene, no hace falta tenerlo siempre enchufado. Aunque por supuesto si se quiere poner como parte de la decoración del acuario porque nos gusta ver la cortina de burbujas saliendo del difusor, su uso queda con ello justificado. 

Yo recomiendo tener aireador, aunque no esté conectado habitualmente, para dos casos concretos (seguramente hay más pero para mí éstos son los principales):

- En verano. Cuando la temperatura de nuestro acuario sube porque, aún estando el calentador desconectado, la temperatura ambiente es tan alta que sube hasta los 30 o 32ºC (hablo de la zona centro de la Península Ibérica; obviamente en el resto del territorio español o en el extranjero las condiciones serán diferentes según el clima), el aireador es una gran ayuda porque a) aumenta la concentración de oxígeno en el agua, que con esas temperaturas suele disminuir bastante y b) con el movimiento del agua aumenta la evaporación y con ello podremos bajar algún grado la temperatura de la misma. Veremos en otras publicaciones ésta y otras maneras de bajar la temperatura del agua del acuario.

- Para los acuarios de cuarentena/enfermería o en cualquier momento que tengamos que medicar a un pez enfermo. Cuando un pez está enfermo y necesita tratamiento, ya sea en una urna aparte o sea en el propio acuario porque haya más peces infectados, suele estar más débil que de costumbre, con las defensas bajas, y puede costarle más trabajo respirar. También los medicamentos pueden producirle o agravarle este efecto. Para ayudarle en su recuperación y que las energías que tenga las dedique a curarse y no a seguir sobreviviendo es muy bueno ponerle un aireador. Es como si le colocáramos una mascara de oxígeno.

 

También podemos plantearnos si es bueno o malo tener aireador en un acuario plantado.

Es importante tener en cuenta que el proceso mayoritario y de más peso en una planta es la fotosíntesis, mediante el cual toma CO2 y lo utiliza para sintetizar o producir compuesto orgánicos que son su comida, produciendo como "desecho" oxígeno que libera a la atmósfera en el caso de las plantas terrestres y al agua en el caso de las plantas acuáticas.

Cuando ponemos un aireador, según lo que ya hemos visto, estamos facilitando que el CO2 se escape del agua al aire y que entre al agua. No tendría entonces sentido ponerlo en un acuario muy plantado, con una gran demanda de CO2. Ni que decir tiene cuando lo estamos inyectando de forma externa con un sistema de CO2 ya sea de presión o no. Estaríamos perdiendo con el aireador lo que metemos por otro lado con el equipo de CO2. Tampoco en uno poco o medianamente plantado si vemos que las plantas frenan su crecimiento - que puede ser debido a muchos factores pero éste es uno de ellos.

 

Un último aspecto a tener en cuenta es el efecto de la cantidad de O2/CO2 presente en el agua en el pH del acuario.

Por reacciones químicas entre el CO2, el agua, el oxígeno, y algún otro compuesto de carbono de los presentes en el acuario, cuando aumenta la cantidad de CO2 en el agua (si lo añadimos nosotros, si tenemos superpoblación de peces y pocas plantas) el pH irá bajando; en función de la dureza de carbonatos (kH) bajará más o menos. Y por el mismo motivo pero a la inversa, al aumentar el oxígeno en el acuario (muchas plantas realizando la fotosíontesis, el uso del aireador) el pH subirá. Como subir el pH es más difícil que bajarlo normalmente no llegará a niveles peligrosos, como ocurriría con el primer proceso, y sí que puede ser un buen aliado en algunos casos (muy útil en marino).

 

Creo que con esta publicación quedan aclarados todos los puntos concernientes al uso del aireador en el acuario, pero si se os ocurren más no dudéis en poneros en contacto conmigo por si puedo ayudaros a solucionarlas.

  26/10/12 02:19:00 pm, by   , 1519 words, Categories: General , 2 comments »

Generalidades sobre plantas naturales de acuario

Paisajismo acuático


Plantas


Las plantas naturales son una parte fundamental del acuario. No sirven solamente de decoración, aunque también, sino que son unas grandes aliadas en la lucha contra las algas, producen oxígeno, eliminan nitratos, fosfatos y otros compuestos que no nos interesan en nuestro acuario, sirven de escondite para las crías de nuestros peces o para peces e invertebrados muy pequeños, son unos sitios adecuados para las puestas de algunos animales y en última instancia sirven de alimento a los vegetarianos o herbívoros. Se pueden usar también plantas artificiales si no nos queda más remedio porque tengamos peces no compatibles con ellas porque se las coman o las desentierren, de hecho hay algunas que ya tienen una apariencia muy parecida a la de las naturales. Pero si podemos evitarlo, usaremos siempre las naturales, que nos reportan todos los beneficios que hemos visto antes.

¿Qué necesitan las plantas acuáticas para vivir?



Tres cosas fundamentalmente: nutrientes, CO2 (dióxido de carbono, antiguamente anhídrido carbónico) y luz.

Aquascaping

Nutrientes

¿A qué nos referimos con nutrientes? Principalmente a nitratos, fosfatos y potasio, los 2 primeros llamados macronutrientes (o macros) porque son los que se utilizan en mayor cantidad, y por otro lado hierro, magnesio, calcio, cobalto, manganeso, cobre, zinc... en muy pequeñas cantidades, que junto con el potasio se les denomina micronutrientes (o micros), debido a que aunque se necesitan muy pequeñas cantidades de ellos son indispensables porque intervienen en procesos de la fotosíntesis y son totalmente necesarios. ¿Podemos añadir estos nutrientes de cualquier manera y en cualquier cantidad? Obviamente no. Dependerá mucho de la cantidad y tipo de plantas que tengamos (acuario poco o muy plantado, especies de crecimiento lento o rápido), de la luz que tengamos, que determinará el ritmo de consumo de los nutrientes; igualmente para el CO2; de si tenemos o no un sustrato nutritivo debajo de la grava... Es importante ir midiendo los valores de nitrato y fosfato al menos semanalmente, si no más a menudo, en las primeras etapas cuando el acuario está en pleno crecimiento y desarrollo. Más adelante llegaremos una especie de equilibrio más o menos estable en la que ya sabremos con certeza cuál es el consumo semanal de cada nutriente, incluso el consumo diario. Por lo general, un acuario medio que no esté muy plantado y que no tenga plantas excesivamente rápidas en su crecimiento, el nitrato y fosfato se aportarán simplemente con los desechos que generen los peces, sobre todo si no tenemos superpoblación. Incluso pueden llegar a acumularse teniendo que hacer cambios de agua más a menudo. En el acuario tipo holandés en el que priman las plantas, no hay peces o hay muy pocos, y las plantas que se usan son generalmente muy exigentes en cuanto a luz, nutrientes y CO2, nos ocurrirá lo contrario y habrá que aportar cada uno por separado.

Los micronutrientes, de igual forma, en un acuario medio se pueden aportar con el cambio de agua semanal del 25-30% ya que el agua del grifo lleva todos ellos (excepto el potasio). Por tanto no debemos obcecarnos con abonar, abonar y abonar compulsivamente porque puede tener un efecto más perjudicial que beneficioso.

Plantas de acuario

CO2

Si tenemos una mínima noción de biología – o conocimiento del medio como se le llama en la generación de la LOGSE – sabremos que los animales al respirar tomamos oxígeno (O2) y expulsamos dióxido de carbono (CO2, anteriormente denominado anhídrido carbónico). Las plantas, y las algas, hacen lo contrario: toman CO2 y expulsan O2.Es lo que conocemos como fotosíntesis. En honor a la verdad, también realizan el proceso contrario. Realizan ambos durante el día y solo el “nuestro” durante la noche. Pero como esto puede ser algo difícil de comprender nos ceñiremos a la primera versión, que es la más sencilla, simplificando la explicación.

En condiciones normales, y con esto me refiero a un acuario comunitario básico, plantado moderadamente y sin excesivas pretensiones, las plantas aprovechan el CO2 que generan los peces al respirar, con eso consiguen ir creciendo a un ritmo medio según la especie. Pero en acuarios tipo holandés, muy plantados, y especialmente con plantas de rápido crecimiento y alto consumo, este CO2 de origen animal no es suficiente, así que deberemos aportar CO2 de forma externa. Existen diversos métodos en el mercado: con pastillas efervescentes, con levadura y azúcar, con pequeños botes tipo spray, y los más efectivos de todos: con botellas o bombonas a presión, generalmente en formatos de 500 gr a 1 kg, incluso 2 kg, y en los últimos tiempos minibotellas de unos 80 gramos o menos pensadas para nanoacuarios.

¿Cómo introducimos este CO2 en el acuario?

Tomaremos como referencia los equipos de CO2 con botellas de gas a presión que son los más eficaces. Primero colocamos un manómetro a la botella que tengamos para controlar. Un manómetro es un accesorio con el que controlamos la presión de salida del gas. Va con una rosca unido a la botella para que ajuste bien porque va a soportar presiones elevadas. El manómetro suele llevar una o dos esferas como de un reloj, o como los aparatos que utiliza el médico/enfermero/farmacéutico para tomar la tensión. Si lleva solamente uno controlará la presión de salida del gas de la botella. Si por el contrario lleva 2 uno controlará la presión de salida del gas de la botella y el otro la presión del gas del manómetro al acuario. A continuación del manómetro podemos poner el tubo que lleve el CO2 al acuario y a continuación el difusor o reactor; o bien, podemos colocar una válvula solenoide o válvula espiral. La función de esta válvula es la de dejar pasar el gas o impedir su paso y suele ir conectada a un pequeño ordenador con una sonda que mide el pH y si éste sube de un nivel determinado que nosotros le fijamos abre la válvula, ya que éste es uno de los “efectos secundarios” del CO2: baja el pH. También suele ir conectada al programador que enciende y apaga la luz para que no se siga inyectando CO2 por la noche. Esto sería muy peligroso porque sin luz las plantas no realizan la fotosíntesis en condiciones de oscuridad y no absorben el CO2 que estamos metiendo al agua. La consecuencia sería por lo tanto una bajada muy grande de pH y un exceso de CO2 que en caso de tener peces los asfixiaría.

La misión del difusor o reactor de CO2 es hacer las burbujas de CO2 más pequeñas u obligarlas a realizar un mayor recorrido en contacto con el agua para que se mezcle más efectivamente en ella. Si no, podemos perder bastante cantidad de CO2, con el mayor gasto que conlleva y nos estará dando un valor falso de consumo de nuestras plantas. La cantidad media de burbujas que se inyectan en el acuario es de 1 a 3 en función, como siempre, de la cantidad de plantas que tenga el acuario, de las características de estas plantas en cuanto a consumo, etc. Será necesario realizar pruebas con el CO2 en nuestro acuario antes de dejarlo conectado sin más y olvidarnos de él.

Otro aspecto a tener en cuenta es que al inyectar CO2 estaremos gastando dureza de carbonatos (kH) por una ecuación en la que no entraremos que relaciona CO2, carbonatos, bicarbonatos, etc. Por ello, el nivel mínimo de kH que debemos tener para que la adición de CO2 en nuestro acuario sea segura es de 4. Si baja por debajo de 2 ó 3 debemos subirla lo antes posible, pero como todo en acuariofilia, despacio, progresivamente.



Luz

Otro aspecto importante para las plantas de acuario, igual que para las terrestres, es la luz. No sirve cualquier luz, cualquier potencia, cualquier temperatura de color (ya veremos este concepto)...

Primero hablaremos de watios. Éste es un concepto que se ha usado durante muchos años para tener una idea orientativa de “cuánta luz” necesita nuestro acuario. Aunque en realidad es una medida de consumo, es decir, en cuánto se traducirá la factura a final de mes, nos puede servir bastante bien si nos estamos introduciendo en el mundo de los acuarios por primera vez y no queremos liarnos con luxes, lúmenes y demás – aunque se verá en mensajes más adelante cuando vayamos subiendo el nivel de conocimiento. No hay que olvidar que el objetivo fundamental de este blog es dar unas cuantas pinceladas fundamentales de los conceptos relativos al funcionamiento del acuario que debemos conocer para mantener un acuario sano y equilibrado, y que cuando los oímos por primera vez de boca del dependiente de la tienda de confianza o del amigo que tiene acuarios hace tiempo y probablemente nos haya metido en esto seamos capaces de comprender de qué nos están hablando, y no nos sintamos abrumados.

Bien, tras el paréntesis explicativo seguimos con la luz. Decíamos que íbamos a hablar de watios, que además es una medida fácil de controlar ya que todos los fabricantes suelen indicarlo tanto en el embalaje como en el propio tubo/bombilla/LED. Para acuarios medianamente plantados, sin excesivas pretensiones, con plantas sencillas de crecimiento medio, es decir, el acuario de la mayoría de los principiantes, un valor de 0,5 W/litro es el ideal: ni se nos queda corto de luz, con lo que nos limitaría bastante la variedad de plantas que pueden crecer en nuestro acuario, ni tenemos una luz excesiva, que nos haría estar muy pendientes del abonado y probablemente nos generaría algas.

¿Qué significa el valor de 0,5 W/litro? Significa 0,5 watios (o medio watio) por cada litro de agua. O lo que sería lo mismo, 1 watio por cada 2 litros de agua. Éste sería el caso de un acuario de 100 litros con 50 watios de luz (50:100=0,5) Tenemos que darnos cuenta de que cuando hablamos de los litros de agua de acuario estamos hablando de litros netos, no brutos, es decir, los litros de agua reales que entran si eliminamos el espacio que le quitamos con la grava, las piedras, el filtro si es interno, etc. Esto es: un acuario que mide 1 metro x 0,3 m x 0,4 m (o 100 cm x 30 cm x 40 cm) nos daría 120 litros brutos, pero no son 120 litros útiles porque si después de meter todo lo que hemos dicho arriba (grava, filtro, etc.) intentamos meter 120 litros medidos de agua veremos que no caben, que nos sobran unos cuantos.

Para acuarios muy plantados, y/o con plantas de crecimiento muy rápido, sobre todo con plantas muy exigentes (tanto en luz como en abonado de nutrientes y CO2) nos tendremos que ir a un valor de 1 W/litro o incluso más. Desaconsejo este caso para los recién iniciados si no tienen experiencia previa porque si bien no es un acuario imposible de mantener, sí que conlleva mucho más trabajo, abonado y revisión diaria, poda cada poco tiempo... El que quiera hacerlo, que lo haga pero aconsejo que se informe bien antes de empezar para evitar fracasos y decepciones. Si es tu caso... ¡adelante! Ánimo y paciencia :)

Otro aspecto de la luz que debemos saber es la temperatura de color. Esta característica tiene unos valores que suelen oscilar entre los 3000 o 4000K (grados Kelvin) y los 20000K. A valores más bajos el color que vemos en la bombilla/fluorescente es rojizo, de ahí pasa a amarillo. Si seguimos aumentando alcanzamos el blanco en torno a los 9000K. Hacia los 12000K empezamos a verla azulada y a los 20000K es azul oscuro. A grandes rasgos, como siempre. Los fluorescentes que mejor aprovecharán las plantas son los amarillos-blancos. Podemos decir que serán los que estén en el rango de los 4000 y los 9000K. Para tener un espectro de luz más completo y aprovechable se recomienda poner un tubo de cada color.

Muchos fabricantes indican en el embalaje y el tubo los grados Kelvin de sus tubos, pero otros lo expresan de otra manera. Habitualmente es un 8 ó un 9 (en función de la calidad de la luz) seguido de dos números que se corresponden a los 2 primeros dígitos de la temperatura de color. Por ejemplo, un 860 se corresponderá con una temperatura de color de 6000K y un 890 con 9000K.

Por último, podemos plantearnos cuántas horas debemos tener encendidas las luces del acuario para que nuestras plantas crezcan sanas. Es lo que se llama fotoperíodo. Éste no tiene que ser superior a 8 horas. Es más que suficiente para que hasta un acuario holandés se desarrolle correctamente.

Un error muy común es intentar compensar la falta de luz (un ratio W/litro bajo) con más horas de luz. Esto sin embargo es contraproducente porque lo único que puede provocar es una proliferación de algas.

Éstas serían a grandes rasgos las ideas fundamentales a tener en cuenta para mantener plantas naturales en nuestro acuario de agua dulce tropical.

Pistia y Eichornia

  24/04/12 03:14:00 am, by   , 2094 words, Categories: General, Plantas ,

Generalidades sobre cíclidos



En principio separamos los cíclidos según su origen en cíclidos americanos y cíclidos africanos.

Los cíclidos americanos los podemos separar a su vez en cíclidos enanos y grandes cíclidos.


 


Los cíclidos enanos comprenden el ramirezi, los apistogrammas y otros cíclidos de menor tamaño que no suelen aparecer en comercio como los taeniacaras. Todos éstos se suelen poner en parejas o tríos (1 macho y 2 hembras) en acuarios a partir de 60-80 litros. Se recomienda la misma cantidad de litros por cada pareja o trío si se quieren poner varias especies en un acuario grande porque aunque no son tan agresivos como sus hermanos mayores sí son territoriales y necesitan su espacio, que defenderán echando de él a cualquiera que consideren un intruso.

La mayor parte de las veces macho y hembra se llevan bien y pueden criar cuando son maduros sexualmente, pero hay ocasiones en que el macho acosa mucho a la hembra y es bueno meter una segunda hembra para repartir la tensión y ampliar la posibilidad de que el macho encuentre a alguna de ellas idónea para reproducirse.

Por eso y por el bienestar general, es aconsejable que el acuario esté medianamente plantado o tenga troncos o cuevas que hagan de escondites y faciliten la delimitación de territorios. La puesta se hace en una planta de hojas grandes como Anubias o Echinodorus o en cualquier superficie que consideren oportuna, como los cristales del acuario. Los padres cuidan la puesta, normalmente la hembra se queda “abanicando” los huevos para que tengan corriente y no se formen hongos y el macho hace guardia para que nadie se acerque, echa a cualquier pez – no le importará la talla – fuera de los límites de su territorio.

Son omnívoros aunque tienen preferencia por las proteínas, sobe todo si están vivas.

En muchas especies de apistogrammas se puede diferenciar al macho por tener colores más intensos y actitud más agresiva, y sobre todo la hembra más pequeña, de color más amarillento sobre todo en época de reproducción, colores en aletas un poco más apagados y unos bordes negros en las aletas pélvicas que los machos no tienen. En el caso concreto de los ramirezi, el macho aparte de los colores más vivos podemos ver, en la aleta dorsal, el segundo y tercer radio más largos que el resto. La hembra es un poco más redondita y tiene la tripa de color rosa que se vuelve más intenso cuando está en celo; su aleta dorsal es uniforme, no destaca ningún radio.

Entre los grandes cíclidos destacamos el escalar y el disco, y dejamos por otro lado el resto de cíclidos centro y sudamericanos, que alcanzan al menos 12 cm en estado adulto.

Discos

 



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tanto escalares como discos son cíclidos grandes (unos 15 cm de cuerpo en estado adulto para los primeros y hasta 22-24 cm en el segundo caso, sobre todo en discos de cautividad criados y engordados a papilla o con fines reproductivos), con unas jerarquías bastante fuertes. Siempre hay un macho alfa, en ocasiones es una hembra, por lo general el más grande del grupo, que come primero y reparte “ataques” (desde un simple toque de advertencia a peleas y persecuciones más serias) a los que están por debajo de él en la escala. Podemos imaginarlo como una pirámide con varios niveles en la que los que están más arriba “pegan” a los que están por debajo.

La reproducción es muy parecida a los cíclidos enanos. La puesta se hace en superficies lisas y planas que ambos progenitores limpian con esmero. El macho protege el territorio. Es muy habitual en estas especies que se les ponga un cono de resina o de barro cocido para que pongan los huevos ahí. La puesta en sí se da de la siguiente manera: cuando la superficie ya está limpia, la hembra pone una fila de huevos, por lo general con una pasada vertical de abajo arriba. A continuación el macho pasa por encima en la misma dirección, libera el esperma y los fecunda. La hembra vuelve a dar otra pasada para dejar huevos, y a continuación el macho. Se repite hasta que la hembra ya no tiene más huevos. Después la hembra los abanica con las aletas delanteras (pectorales) como ya hemos comentado antes, quita los huevos que enmohecen y cambia de sitio los sanos de vez en cuando.

En discos, cuando los alevines tienen ya natación libre y han absorbido el saco vitelino se alimentan de una mucosa que segregan los padres; así podremos verlos pegados a sus costados.

El resto de grandes cíclidos hay que valorarlos con cuidado: muchos crecen más de 20 cm, son territoriales, agresivos, algunos son depredadores. No se debería meter más de una pareja por cada 200 litros en muchos de los casos. La mayoría se venden de alevines y hay que advertir el tamaño adulto que alcanzan o los riesgos que pueden sufrir los compañeros de acuario.

En cuanto a alimentación, mayoría carnívoros. La reproducción como ya hemos indicado en otros cíclidos. El macho y la hembra pueden ser difíciles de diferenciar en muchas de las especies. A veces el macho tiene las aletas más largas y puntiagudas, los colores más intensos y – no siempre – un chichón bastante aparente cuando son adultos.

Los cíclidos africanos se dividen también por su procedencia: lago Malawi, lago Victoria, lago Tanganyka, cíclidos fluviales.

Los cíclidos del lago Malawi y lago Victoria requieren parámetros similares de agua: pH 7,5-8,0 y dureza de carbonatos alta (kH>6).

Aulonocara baenschi

Los cíclidos del lago Malawi son en general vegetarianos, están entre los 10 y los 12 cm y su reproducción es por incubación bucal. Se mantienen en grupos de cría de un macho por cada 2 ó 3 hembras. Son también muy territoriales, los machos tienen enfrentamientos por comida, hembra y territorio. Aquí no vale la regla de 1 litro por cm de pez en estado adulto que se suele usar porque si calculamos 12 cm x 4 ejemplares saldrían 48 litros, y eso es muy poco para este tipo de peces. Estaría bien unos 80 litros por grupo de cría. También hay que tener en cuenta que el tipo de acuario que se monta para estas especies son acuarios con mucha roca, a ser posible calcárea, lo cual también quita espacio y litros netos. Para diferenciar machos y hembras, a partir de cierto tamaño, hay que fijarse en los ocelos de color blanco a amarillo que presentan los machos en la aleta anal. A esto se le llama señuelo; lo explicaré en la sección de la reproducción. También tienen colores más intensos que las hembras.

La hembra pone los huevos y los recoge en la boca donde los cuidará hasta que sean alevines y puedan valerse por si mismos. El señuelo del macho la hace pensar que los ocelos de la aleta anal son huevos y en su afán de recuperarlos picoteará esta zona tomando la bolsa de esperma que tiene preparada el macho. De esta forma quedan fecundados los huevos de la boca de la hembra. Se pueden apreciar, cada vez más conforme nacen los alevines y van creciendo porque la hembra tiene una “papada” bajo la boca, primero incolora pero luego cada vez más oscura llegando a apreciarse los ojos de los alevines a través de la piel de esa papada. De vez en cuando los alevines empiezan a salir para investigar mundo y buscar comida, pero al menor indicio de peligro la hembra abre la boca y los alevines vuelven dentro toda velocidad; allí están seguros. Por este motivo es muy importante el estado nutricional de la hembra y las reservas que tenga, porque durante la incubación apenas comerá por no dejar salir a los huevos/alevines.


En los cíclidos del lago Tanganyka encontramos más variedad en cuanto a tamaño, alimentación y formas de reproducción. Los parámetros del agua son aún más alcalinos que en los otros lagos: pH 8-9, kH>10. En cuanto a tamaño hay desde cíclidos muy pequeños (varias especies de Lamprologus conchícolas, con no más de 4 cm de longitud) a cíclidos bastante grandes (comercialmente las especies de Tropheus son las más grandes que encontraremos, con unos 15 cm de longitud, aunque hay depredadores más grandes que no se comercializan). Mientras unos son preferentemente carnívoros (los conchícolas, Julidochromis, etc.) otros son estrictamente herviboros, como los Tropheus, que si toman proteínas enferman de bloat, cuyo síntoma es abdomen muy hinchado y que tiene difícil curación.

La reproducción es en general la incubación bucal aunque tenemos el curioso ejemplo de los cíclidos conchícolas. Viven en zonas con grandes extensiones de conchas vacías de caracoles muertos de la especie Neothauma. El macho vigila y defiende su territorio, ofrece sus conchas a la hembra, ésta elige una, pone sus huevos dentro, el macho los fecunda, y la hembra se queda dentro de la concha cuidándolos. La hembra, de muy pequeño tamaño en comparación con el macho, apenas sale de la concha.

En este tipo de acuarios también abunda la roca y no suele haber plantas porque igualmente se las comen.


Por otro lado, los cíclidos fluviales necesitan agua parecida a los peces americanos y asiáticos, pH de ácido a neutro según las especies. Su principal exponente es el Pelvicachromis pulcher o kribensis, un cíclido de fácil reproducción (necesitan una cueva, ya sea un coco, un conjunto de troncos o de piedras) y que se puede mantener por parejas en acuarios de unos 60 litros. El macho es más grande y con aletas largas y puntiagudas, y la hembra más pequeña, con la tripa más gordita cuando está cargada de huevos y color rosa oscuro. Otro cíclido africano fluvial bastante vistoso es el transvestitus (cíclido travestido), de intenso colorido, particularmente las hembras, pero poco frecuente en comercio.

  17/03/12 03:54:00 am, by   , 1597 words, Categories: General, Peces ,

Peces de fondo

Hay varios tipos de peces de fondo:

Corydoras

En general animales pacíficos, omnívoros (necesitan tanto proteína como vegetales), peces de grupo. Su comportamiento cambia bastante de tener un animal o dos por acuario (tímidos y huidizos) a tener un grupo más numeroso, a partir de 5 ó 6 de la misma especie (sociables y juguetones).

Estos peces comen lo que cae al suelo cuando alimentamos a los demás. Si los peces que tenemos son muy voraces y no cae nada de comida al fondo del acuario hay que asegurarnos de echar al menos un día sí y un día no pastillas de fondo para peces omnívoros. Si la echamos un poco antes de que se apaguen las luces del acuario es mejor porque al ser tan tímidos les resultará más cómodo comer sin que los demás les molesten. Tamaño medio: 5 cm aunque depende de la especie. Las que encontramos en tienda alcanzan aproximadamente ese tamaño.

NO SON BASUREROS. Es decir, aunque se les llame como tal, no van a comer restos de animales muertos o materia en descomposición. Al no tener el mismo tipo de escamas que el resto de los peces son más sensibles a cualquier tipo de químicos y la medicación se suele aplicar a mitad de dosis. No toleran bien la sal. Tienen unos barbillones en la boca que les permite “oler” la comida, que en suelos de arenas/gravas con bordes o aristas cortantes se deterioran con facilidad y suelen aparecer infecciones bacterianas y/u hongos en esos casos.

Hay un comportamiento habitual en corydoras que llama la atención y es que de repente toman impulso hacia arriba muy deprisa, llegan a la superficie, toman una burbuja de aire y vuelven a bajar igual de deprisa. (Si el nivel de agua está muy alto pueden salirse en acuarios destapados, o darse contra la tapa si el acuario está cerrado). Esto lo hacen porque son capaces de tomar oxigeno del aire a través del aparato digestivo. Por eso no quiere decir que estén enfermos, a no ser que lo hagan con mucha frecuencia o se pasen el día en la superficie boca arriba cogiendo aire en cuyo caso sí es probable que haya una deficiencia de oxígeno en el agua (altas temperaturas) o un pico de nitrito (ya hemos explicado el tema de los nitritos en Química del agua). Reproducción fácil, ovípara, en grupos de 1 hembra y varios machos.

 

Botias

Por lo general son animales que alcanzan grandes tamaños (entre 15 y 40 cm según especies). La botia payaso, que es la más común suele alcanzar sin problema los 20 cm en acuarios grandes. Algunas pueden tener muy mal carácter y perseguir a los demás peces, llegando a depredarlos (B.morleti, por ejemplo). Su dieta es más o menos la misma que en corydoras. También son peces de fondo gregarios que se mostrarán activos hacia el atardecer si están en grupo y que se esconderán en caso de haber un solo ejemplar, que saldrá a comer tímidamente. Son excelentes comedoras de caracoles, evitando así las plagas que vienen a veces con las plantas. Si alguna botia no empieza a comer caracoles en un acuario en un día o 2 se puede coger uno y aplastarlo contra el cristal; así el “olor de la carne” les atraerá y no tardarán en continuar con los demás. Hay que tener en cuenta que la botia lo que se come es la parte blanda del animal con lo cual las conchas se acumularán en el acuario y es conveniente sacarlos porque en gran número pueden subir mucho la dureza y el pH del agua (también hemos visto este tema en Química del agua). Otro asunto a tener en cuenta es que tampoco tienen las escamas típicas de peces aunque su caso es distinto a las corydoras; mientras las primeras son más “acorazadas” y duras, las botias tienen una piel suave y sensible también a químicos y sal. Son animales señal del acuario en cuanto al punto blanco. Son las primeras en cogerlo. Si vemos que nuestra botia tiene punto blanco es muy probable que los demás le sigan. Aunque es delicada en la aclimatación y en las primeras semanas al llegar en el acuario, luego son animales muy resistentes y longevos una vez aclimatados a las nuevas condiciones.

 

Kuhlis ó kulis

Igualmente omnívoros. Mismas consideraciones que en las botias. Además de ser peces de grupo se suelen esconder o enterrar en el sustrato y muchas veces son difíciles de ver, llegando a parecer que hayan muerto. Alcanzan los 8-10 cm y el grosor aproximadamente de un dedo meñique. Su reproducción en acuario no es habitual, solo hay 1 ó 2 casos no documentados.

 

Ancistrus, plecos y afines

Peces vegetarianos, de fondo, aunque a algunos los podemos ver pegados por las paredes del acuario. Necesitan mucho aporte vegetal. Si no se lo damos pueden llegar a comerse las plantas de hojas más duras (incluso anubias, aunque no es habitual). Exceptuando los ancistrus, algún hipancistrus y loricaria, otocinclus y ventosas de Borneo, la mayoría de loricáridos (así se llama el grupo de estos peces) son animales que alcanzan tamaños muy grandes, 40-50 cm. Los plecos de Borneo y otocinclus raramente pasan los 5 cm, las loricarias, hypancistrus y ancistrus los 15 cm. Necesitan, especialmente ancistrus y plecos, tener madera en el acuario, de la cual comen celulosa imprescindible en su dieta. Suelen ser animales nocturnos o crepusculares que aunque hacen alguna incursión diurna salen más de noche que de día. Les gustan las cuevas y escondites. Muchos de ellos son buenos eliminando algas verdes y marrones no filamentosas (para ésas mejor el zorro volador o siamés Crossocheilus siamensis). Al igual que las corydoras no tienen escamas verdaderas y son acorazados. Tienen bastante capacidad para aguantar fuera del agua (tampoco es necesario realizar pruebas con nuestro animal). Suelen ser tranquilos y sociables sin meterse con ningún compañero de acuario, aunque si hay algún animal muerto carroñearán como todos. Los machos son territoriales y pelearán por el territorio si no hay espacio suficiente. De pequeños son se les puede sexar. En ancistrus el macho tiene unos “cuernos” a lo largo del labio superior. La hembra no los tiene o tiene algún vestigio pequeño. En otras especies el sexado es diferente. Reproducción fácil en ancistrus y loricarias. Son ovíparos, hacen las puestas en cuevas o escondites y en general es el macho el que cuida los huevos.

  26/02/12 11:08:00 am, by   , 1055 words, Categories: Peces ,

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