Enfermedades comunes en peces de agua dulce

 

En este artículo no pretendo entrar en profundidad en las enfermedades de los peces sino más bien aprender a detectarlas, diferenciarlas, saber cómo actuar y comentaré algunas de las más comunes a lo largo del texto.

Las causas de las enfermedades en los peces pueden ser múltiples y de distintos orígenes. La enfermedad puede provenir de fuera (peces nuevos que tienen o incuban una enfermedad para la que nuestros peces no tienen defensas creadas) o de dentro del acuario. Dentro de éstas últimas las más frecuentes son una mala calidad de agua, una alimentación pobre, superpoblación, estrés por compañeros de acuario inadecuados... Todo esto hace que al pez le bajen las defensas y las enfermedades oportunistas ataquen y causen una enfermedad que en condiciones normales, en un pez sano, no serían capaces de hacerle enfermar. Encontramos por ejemplo a los hongos que son los más típicos como enfermedad secundaria a una infección bacteriana.

En nuestra mano está gran parte de la prevención, asegurándonos por un lado de que compramos animales sanos, y manteniendo un buen nivel de vida de los que ya tenemos en el nuestro. Esto se traduce en: cambios regulares de agua (conociendo los parámetros del agua que usamos para el cambio y evitando alteraciones bruscas de cualquier parámetro, empezando por la temperatura), una alimentación variada y adecuada a nuestros peces (más proteína, o más vegetal, tamaño adecuado, buscando la calidad y a ser posible una buena palatabilidad para que la aceptación del pez sea mejor), elegir muy bien las especies compatibles con las nuestras sin forzar situaciones de convivencia que “podrían salir bien” pero también podrían no salir nada bien y acabar con resultados catastróficos”, evitando meter en nuestro acuario más animales de los que debería haber (un acuario es un ecosistema, no una lata de sardinas).

Partiendo de estas premisas, ¿cómo podemos saber si un pez está enfermo?

Algunos síntomas de enfermedades variadas son:

  • Pérdida de apetito (no sube a comer, no busca la comida)
  • Apatía (se queda en un sitio quieto y no nada activamente; esto es teniendo en cuenta el nivel previo de actividad del pez, no se mueve lo mismo un neón que una corydora, o que un guppy, o que una cebrita)
  • Natación “rara”, errática, puede ser haciendo eses, o de forma muy nerviosa y descontrolada, o de lado, o panza arriba, el pez no se puede mantener en la posición correcta
  • Aletas rotas o deterioradas, deshilachadas
  • Lesiones en la piel en forma de puntos, manchas, heridas, “pelos”, gusanos, etc; escamas ausentes, pérdida de color continuada, falta de barbillones en peces de fondo
  • Dificultad para respirar, respira rápido en la superficie, no usa las 2 agallas (no abre los 2 opérculos que las tapan), tiene las agallas enrojecidas, gusanos en las agallas
  • Ojo hinchado, boca o espina deformada, bultos en el cuerpo
  • Escamas levantadas (erizadas) acompañadas de hinchazón del vientre, extrema delgadez con el vientre hundido, hemorragias internas visibles
  • Deposiciones de color distinto al habitual, blanquecinas, discontinuas, con mucosidad

Cuanto antes detectemos los síntomas y más claros los tengamos antes podremos aplicar el tratamiento correcto y más efectivo será. Como en todo cuanto antes detectemos la enfermedad más posibilidades tendremos de sacar adelante el animal enfermo.

Otra de las cosas que nos podemos plantear es qué ocasiona la enfermedad ya que antes que aplicar un medicamento de amplio espectro será mejor aplicar un tratamiento antibiótico, antifúngico, antiparasitario o lo que proceda.

Muchas veces tenemos que hacerlo por descarte, a no ser que se trate de las enfermedades más habituales de las que se conoce la causa, el tratamiento y que se soluciona de forma rápida.

De forma muy simplificada podemos afirmar que:

Los puntitos en la piel y los gusanos en piel o agallas suelen ser parásitos

Las enfermedades fúngicas (hongos) se suelen manifestar en heridas o zonas ya dañadas, en forma de pelos o abultamientos blanquecinos con forma de “coliflor” de apariencia algodonosa.

Las manchas en la piel, blanquecinas, suelen ser bacterianas si la capa no es muy gruesa, y fúngicas si son más abultadas.

Las lesiones en las aletas suele ser una combinación de bacteria y hongo.

Los problemas de natación por flotabilidad suelen tener como causa una infección de la vejiga natatoria (lo más habitual, bacterias).

Los peces con bastante delgadez acompañado o no de deposiciones blanquecinas y/o discontinuas se deben a parásitos intestinales (internos).

Las heridas abiertas son susceptibles de ataques bacterianos o fúngicos con lo que es algo a evitar. Suelen deberse a agresiones de otros peces o a la presencia de objetos o grava afilados, con bordes cortantes.

Descartando todo esto *casi* podemos concluir que se trata de algo vírico, que casi nunca tiene tratamiento.

Con estos datos podemos empezar a hacer algo, como separar al pez del resto para evitar que se propague, subir la temperatura si se trata de algún parásito externo, o mantenerla e incluso bajarla un poco si es algo bacteriano (las infecciones avanzan más rápido a temperaturas altas). Y por supuesto medicar en consecuencia con unos medicamentos u otros.

La cuarentena o enfermería se trata de una urna no necesariamente grande, que se rellena con agua del acuario donde está el pez que ha enfermado y donde se aplica el tratamiento que deba seguir. Por comodidad la urna está desprovista de grava o cualquier tipo de decoración y el filtro es o de esponja o uno interno o de mochila lo más sencillo posible. No es necesario que esté ciclado ya que la mayoría de medicamentos afectan en mayor o menos medida a la colonia bacteriana, porque controlaremos los parámetros con cambios de agua, porque la estancia del pez será en princpio corta y porque muchas veces no conviene alimentar mientras dure el tratamiento. Es especialmente interesante poner un aireador para que el pez no tenga que realizar un sobreesfuerzo, y porque suele estar ya debilitado de por sí por la enfermedad. Otras cosas a tener en cuenta es que el tratamiento se realice a oscuras, ya que la luz puede alterar el medicamento y anular su efecto, y el pez estará más tranquilo que si le ponemos un fluorescente; y hay que quitar el carbón en caso de tenerlo en el filtro así como la luz UV en caso de estar instalada. Ya usaremos el carbón al terminar el tratamiento para retirar cualquier resto de medicamento que quede en el agua; sobre todo cuando hay que hacerlo en el acuario comunitario.

También hay que saber que las plantas se resienten con los medicamentos y la mayoría de caracoles y gambas mueren porque son muy sensibles a los compuestos químicos.

 

Algunas enfermedades habituales son:

 

Punto blanco

 

Generalmente se da por una bajada de defensas del pez. El responsable es un parásito oportunista, un protozoo ciliado que se llama Ichthyophthirius multifiliis o de forma abreviada Ich.

 

El síntoma es que el pez queda cubierto por una serie de pequeños puntos blancos por todo el cuerpo.

 

La solución pasa por elevar la temperatura paulatinamente hasta los 28-30 grados según el pez que sea, la temperatura que aguante y la temperatura de la que partimos. En general a temperaturas altas el parásito muere y se desprende del pez. También funciona dar baños de agua salada o añadir sal al acuario; hay que hacerlo con mucha precaución porque hay peces que no soportan la sal (peces gato, algunos tetras, algunos ciprínidos...) así como la mayoría de los invertebrados (gambas y caracoles). Si queremos ir a lo seguro debemos añadir un medicamento específico para el punto blanco (casi todas las marcas tienen uno) y seguir a rajatabla las dosis y los tiempos de tratamiento.

 

Nota: Nos estamos refiriendo siempre a enfermedades de agua dulce. El punto blanco marino es diferente, lo provoca otro parásito y ya lo veremos en su momento.

 

Podredumbre de aletas

 

Las aletas de los peces aparecen como comidas y deshilachadas, muchas veces con bordes algodonosos de aspecto blanquecino, en enfermedad avanzada se distinguen los radios de la aleta “pelados” e incluso ausentes (pérdida total de la aleta). Suele empezar por una herida (mordiscos de otros peces, roces contra objetos cortantes/afilados del acuario) que en malas condiciones de agua se ve rápidamente infectada por bacterias y hongos.

 

Hay muchos medicamentos que tratan esta enfermedad pero lo más importante quizá es eliminar el origen de esa primera lesión, ya sea el pez que atacó o mejorar las condiciones del agua.

 

Hidropesia o hidropesía

 

Este término indica una hinchazón o edema en cualquier parte del cuerpo, más frecuentemente en ojos y zona ventral o visceral. Es muy típico el ojo hinchado o la hinchazón del vientre con las escamas separadas del cuerpo, que vistas desde arriba aparecen erizadas. No se trata tanto de una enfermedad como de un síntoma. A pesar de ello suele dar resultado el tratamiento con algún medicamento para las bacterias.

 

Hay que intentar no confundirla con una obstrucción intestinal que se da a veces cuando el pez no puede defecar y coincide en muchas ocasiones con un abuso de la larva roja congelada. Es más frecuente en laberíntidos (bettas, colisas) y en cíclidos. Este problema responde bien dando de comer al pez alimentos de efecto diurético como los guisantes hervidos pelados o dar una gotita de aceite de oliva en la boca del pez – esto requiere manipulación y puede ser más complicado para los menos iniciados.

 

Asfixia y otros síntomas de falta de oxígeno

 

Esto lo hemos podido ver en alguna ocasión: los peces en la superficie boqueando rápidamente intentando coger aire porque les cuesta respirar.

 

Hay que ser muy consciente de que igual que nosotros necesitamos un aire limpio y con cierta concentración de oxígeno para vivir, los peces necesitan un agua oxigenada y libre de compuestos tóxicos para poder respirar.

 

Esta situación se da principalmente por 2 causas:

 

Falta de oxígeno en el agua. Frecuente en verano cuando aumenta la temperatura del acuario y a causa de ello disminuye la concentración de oxígeno en el agua. Tiene fácil solución poniendo un aireador para que aporte aire y circulación de agua y facilite el intercambio de gases en superficie.

 

Presencia de nitrito en el agua. El nitrito, del que ya he hablado en la parte de química del acuario, es un compuesto muy tóxico para los peces porque se une a la hemoglobina de la sangre y no le permite transportar el oxígeno con lo cual éste no llega a ningún órgano del cuerpo y se da el síntoma de asfixia descrito. Para este caso se recomienda, aparte del aireador, empezar con cambios de agua de un 10% controlando cada día la concentración de nitrito para comprobar si conseguimos bajarla, y un aporte de bacterias, a ser posible un concentrado diferente al que se usa en los cambios de agua, para reforzar la colonia bacteriana del filtro que se encarga de la transformación del nitrito en nitrato (Nitrobacter).

 

Hexamita y otros parásitos intestinales.

 

Es una enfermedad muy frecuente en cíclidos, especialmente en discos, aunque no exclusiva. Se caracteriza en primera instancia por un adelgazamiento patente del pez aún comiendo de forma habitual, y sobre todo por heces blanquecinas y discontinuas. En estados más avanzados aparecen unos agujeros en la cabeza por los que podemos ver en ocasiones los parásitos como la cabeza de una espinilla.

 

Salvo casos raros también aparece en momentos de defensas bajas de los peces o por incorporación de peces nuevos con cepas más resistentes. La hexamita (nos referiremos a estos parásitos con el nombre del más conocido de ellos) es algo que siempre está ahí, siempre está en el pez, pero solo ataca cuando el pez se encuentra débil por cualquier causa, desde mala calidad de agua a estrés. Habrá que medicar con el tratamiento específico para ellos, como siempre siguiendo escrupulosamente las dosis y los tiempos. Es altamente probable y muy aconsejable que se tenga que repetir el tratamiento una vez desaparecida la enfermedad como medida preventiva porque recidiva (vuelve) cada X meses. Por establecer un paralelismo es como el que tiene herpes labial y siempre que sufre estrés o fiebre sabe que volverá a tenerlo, nunca se elimina del todo.

 

Anorexia

 

También un síntoma. Puede ser por cualquier enfermedad que esté incubando el pez o que esté comenzando a infectar así que es conveniente vigilar al pez así como intentar que vuelva a comer porque también hay tratamientos que se dan vía oral.

 

Hay muchas otras, pero éstas son las que más se me presentan por mi experiencia en conversación con otros acuariófilos.

  02/02/12 09:32:00 am, by   , 2075 words, Categories: General, Peces ,

Para empezar: Química del agua de acuario




En los acuarios de agua dulce se pueden medir multitud de parámetros, algunos de ellos son: pH, kH, gH, temperatura (no es estrictamente un parámetro químico, sino físico, pero también lo veremos en este apartado), amonio/amoniaco, nitrito, nitrato, fosfato, hierro, cloro, oxígeno, dióxido de carbono (CO2), potasio, etc...

Como no se suelen medir todos veremos algunos de los más habituales y en qué nos pueden ayudar para saber cómo está nuestro acuario.




La temperatura

Los peces ornamentales pueden ser de agua dulce o salada, y dentro de los de agua dulce los hay de agua caliente o tropicales y de agua fría.

Los peces de agua caliente están bien entre los 24 y los 26 grados. No es tan importante conseguir una temperatura concreta, siempre que se mantenga en ese rango, como que ésta no sufra oscilaciones bruscas, y esto es válido para todos los parámetros. Una excepción podrían ser los discos, que necesitan entre 28 y 30 ºC.

Los peces de agua fría se suelen mantener a temperatura ambiente, sin termocalentador – necesario en los anteriores – y algunos de ellos son capaces de soportar temperaturas bajísimas incluso bajo cero. Los más resistentes son los kois, aunque hay algunos cometas (Carassius) que también pueden mantenerse en estanques en exterior.

¿Pero por qué es importante la temperatura? Dejando aparte que ciertos organismos están preparados para vivir a unas temperaturas concretas, hay que saber que un aumento en la temperatura implica un aumento en el metabolismo, y esto se traduce por un lado en que el animal necesita comer más cantidad y más a menudo, que su tasa de crecimiento aumenta y que por ello su vida se acortará sensiblemente. Son por ejemplo las consecuencias de mantener peces de agua fría en agua caliente.

Por otro lado, una bajada brusca de temperatura suele provocar una bajada de defensas en los peces y les deja más vulnerables a enfermedades, entre ellas el conocido punto blanco.

Por último la temperatura afecta a la cantidad de oxígeno disuelto en el agua. Por cuestiones químicas en las que no vamos a entrar, cuando la temperatura del agua se eleva en verano, la concentración de oxígeno en ella disminuye; es una razón por la que es aconsejable poner un aireador en verano si no se tiene puesto durante el resto del año (siempre que no estemos inyectando CO2).


pH

Como la definición de pH puede ser complicada para gente no iniciada o sin conocimientos previos de química diremos que el pH nos indica con su valor si el agua es ácida, neutra o básica/alcalina. Este valor determina los peces que podemos mantener en nuestro acuario sin necesidad de tratar el agua con ningún compuesto corrector, ya sea en polvo, líquido o pastillas.

El pH se mide en una escala que va del 1 al 14. El punto medio, el 7, se considera que es un pH neutro. Los valores por debajo de 7 se consideran como un valor de pH ácido y por encima de 7 el valor del pH es básico o alcalino.

La mayoría de los peces que solemos encontrar en los comercios se encuentran cómodos en valores que rondan el 7 (6,5-7,5). Los americanos y asiáticos en rasgos generales prefieren aguas ácidas y blandas (éste término lo veremos después en el apartado de la dureza), mientras que los africanos de los lagos Malawi, Victoria y Tanganyka prefieren valores por encima, a veces MUY por encima, del 7,5. La excepción a esto son los cíclidos africanos fluviales que también prefieren las aguas ácidas/neutras.

En un test de gotas generalmente los valores ácidos se corresponden con colores amarillos, el neutro con el verde y los valores alcalinos con el color azul. Pero siempre dependerá de la marca.

Algo que debemos tener en cuenta es que el pH es un parámetro cuya escala es logarítmica. Esto se traduce en que un cambio de 1 punto no significa el doble sino 10 veces más. El agua a 5 de pH es 100 veces más ácida que a 7. Un pH 4 es 1000 veces más ácido que un pH 7. Y así sucesivamente. De ahí la importancia de su estabilidad y el evitar las fluctuaciones.

El pH se puede corregir subiéndolo o bajándolo con productos químicos aunque lo más aconsejable es adaptarnos al pH del agua que sale del grifo con el que hacemos los cambios de agua y elegir los peces en consecuencia si no queremos pasarnos la vida echando aditivos al acuario; a no ser que una subida o bajada de pH se deba a un hecho puntual y no sostenido en el tiempo.


kH/gH

El kH y el gH se refieren a la dureza del agua. El kH es la dureza de carbonatos y el gH es la dureza total o general. ¿Pero qué es la dureza? El agua no es solamente H2O. Lleva disueltas muchas sales (carbonatos, silicatos, fosfatos, nitratos... de sodio, magnesio, calcio...). La dureza en términos simples es la que nos indica la cantidad de sales disueltas en el agua, y además determinará otros valores (como el pH ya visto o la conductividad, que es la capacidad del agua de conducir la electricidad).

Por lo tanto es fácil comprobar que el valor de kH será siempre (salvo muy contadas excepciones) inferior al valor del gH ya que la primera está incluida en la segunda.


gH = kH + otras sales e iones

La relación entre la dureza y el pH es muy importante porque están íntimamente ligados. Por lo general una subida de kH implicará una subida y estabilización del pH, y de la misma manera una bajada de kH implicará una bajada y desequilibrio del pH. Un valor adecuado de kH, que en agua dulce podría ser de 3-4, es fundamental para evitar no sólo una bajada del pH sin que éste sufra oscilaciones. Y es especialmente importante si inyectamos CO2 para las plantas ya que éste consume kH y puede dejarnos la dureza a 0 y bajarnos mucho el pH.

La dureza se puede subir añadiendo sales o piedras calcáreas o con productos que hagan subir el pH, y se puede bajar haciendo cambios de agua con agua destilada o de ósmosis cuyo kH suele ser de 0.



Amonio/amoniaco, nitrito y nitrato. Ciclo del nitrógeno.

Entramos en una de las partes más complicadas para los no iniciados pero a su vez más importantes de la química del agua del acuario.

Cuando la materia orgánica (un pez, una hoja, la comida que les echamos) se descompone, se generan una serie de compuestos, entre ellos el amonio o amoniaco: NH4+ el primero, NH3 el segundo; podemos verlos de las 2 maneras ya que es casi el mismo compuesto y lo solemos encontrar fluctuando entre las 2 formas químicas. Es un compuesto bastante tóxico para los peces, suele estar presente al comienzo del ciclado del acuario (ya veremos qué es esto un poco más abajo) y es raro encontrarlo en acuarios maduros, que llevan mucho tiempo estables, salvo que se produzca una muerte masiva o haya algún ejemplar muerto que no veamos y no lo saquemos a tiempo del acuario.

Existen en la naturaleza varias especies de bacterias que se alimentan del amonio/amoniaco y como consecuencia de este consumo producen nitrito.

El nitrito (NO2) es otro compuesto fuertemente tóxico para nuestros peces que actúa uniéndose a la hemoglobina de la sangre e impide la capacidad de ésta de transportar oxígeno. Por lo tanto uno de los síntomas de tener nitrito en el acuario es que los peces se sitúan en la superficie intentando tomar aire (oxígeno) o que boquean aceleradamente, son señales de asfixia.

Otras especies de bacterias se encargan de consumir este nitrito y lo transforman en nitrato (NO3), un compuesto éste menos tóxico que los anteriores, aprovechable además por las plantas y las algas y que los peces pueden tolerar en cierta cantidad en el agua aunque no es nada aconsejable dejar que se acumule.

Los valores óptimos de amoniaco y nitrito en el agua de nuestro acuario es 0, y cualquier valor diferente suele llevarnos a problemas a corto, medio o largo plazo según sea este valor. Para el nitrato el valor tolerable está en los 10-15 mg/l (miligramos por litro) o ppm (partes por millón), si bien valores inferiores son mejores, y para las plantas el valor apropiado estaría en torno a 20 ppm.


Ciclo del nitrógeno

Imagen de esta web en inglés

El amoniaco, nitrito y nitrato se pueden bajar con cambios de agua pequeños (10%) y frecuentes (cada día), y en el caso de los nitritos y amoníaco, además, añadiendo bacterias. Para los nitratos “persistentes” recurriremos a las resinas antinitratos.

El ciclado del acuario es el período en el que tras su montaje las bacterias se van asentando en el filtro, van formando colonias fuertes y estables y llegan al punto en que son capaces de eliminar el amoniaco y los nitritos presentes en el agua llevándolos a la forma de nitrato. Esto suele tardar alrededor de un mes aunque cada acuario lleva su ritmo, los hay que ciclan/maduran en 3 semanas, aunque lo más habitual es que el ciclado se alargue más que acortarse. Al principio el filtro estará acostumbrado a trabajar a un nivel basal porque lo único que habrá en el agua del acuario serán las plantas, que no necesitan esperar al ciclado. Pero conforme vayamos introduciendo peces estos niveles de amoniaco y nitrito que deben degradar las bacterias irán aumentando porque, además de que los peces comiencen a generar desechos al defecar, estamos añadiendo alimentación que en caso de no consumirse también se descompondrá. Por todo esto es importante no introducir en el acuario todos los peces definitivos de una sola vez sino hacerlo poco a poco para que las colonias de bacterias sean cada vez más grandes y eficientes.

Alrededor de los 6 meses desde el montaje es cuando el acuario alcanza su estabilidad en cuanto al ciclo del nitrógeno y el filtro se refiere si hemos seguido todos los pasos. Así vemos que un acuario estable y un acuario ciclado no es lo mismo.


Fosfatos

Los fosfatos (PO4) entran en el agua de nuestro acuario procedentes del agua del grifo y sobre todo de la comida que le damos a nuestros peces. También se puede añadir en líquido si nuestro acuario está muy plantado, tiene un alto consumo y es deficitario en fosfatos, pero esto es infrecuente. Solo le ocurre a acuaristas avanzados y especializados en paisajismo.

El valor óptimo del fosfato está en torno a 0,5 ppm. Este valor lo tomamos en referencia a los valores de nitrato del agua. Veremos por qué un poco más adelante. Un valor alto de fosfato se suele bajar con resinas antifosfato ya que los cambios de agua no son muy efectivos en este sentido, y sobre todo controlando la cantidad de comida que echamos al acuario y procurando que la comida congelada se descongele antes de echarla al acuario y suelte todo el agua que trae pues es una fuente importante tanto de nitratos como de fosfatos.


La relación nitratos/fosfatos y las algas

La relación entre los nitratos y los fosfatos es muy importante para mantener nuestras plantas sanas y nuestro acuario libre de algas.

El ratio entre ambos debe ser siempre constante. Los valores recomendados son 10-15 de nitrato y 0,5 de fosfato.

¿Por qué es importante esto? Porque cualquier desequilibrio entre ambos ya sea al alza o a la baja va a suponer la aparición de algas. Si tenemos los fosfatos muy bajos, pongamos 0,1 ppm, aunque el nitrato esté en 15, habrá un desequilibrio. Las algas aparecen muy rápido pero desaparecen despacio así que será mejor evitar lo primero.


Las algas más habituales son:

Alga verde punto.- Desequilibrio nitrato/fosfato, generalmente por un exceso de nitrato o defecto de fosfato. Se eliminan reequilibrando (añadiendo fosfato o bajando nitrato).
Alga verde filamentosa.- Nitrato bajo o fosfato alto. Lo contrario de las primeras. También son frecuentes en zonas de elevada corriente (por ejemplo la salida del filtro)
Alga unicelular (agua verde).- Exceso de luz. Difíciles de eliminar. Lo único realmente efectivo parece ser la lámpara UV.
“Algas” cianobacterias.- No son algas propiamente dichas sino un tipo especial de bacterias fotosintéticas. Su aparición se debe a un exceso de fosfato y una circulación de agua deficiente. Se recomienda controlar el fosfato y cambiar a un filtro más potente o redirigir la corriente de forma que no queden zonas muertas sin circulación de agua.
Algas marrones (diatomeas) con apariencia de polvo o posos de café que se quitan fácilmente. Aparecen por un exceso de silicatos. Muy frecuentes en acuarios nuevos y/o pobremente iluminados (por debajo de los 0,5 W/litro).
Algas rojas/marrones/negras tipo barba/pincel.- Son pelitos muy cortos y son las más difíciles de eliminar. Se recomienda cortar cualquier hoja donde veamos que aparece para evitar que se propague. Aparecen por exceso de hierro, desequilibrios en fosfatos (exceso/defecto), magnesio y calcio, y aguas duras.

Animales que nos ayudan en el control de algas:

Para algas incrustantes tipo punto o diatomeas: caracol manzana y cebra, otocinclus, ancistrus, plecos.

Para algas filamentosas y barba: zorro volador (Crossocheilus siamensis)

Las algas también se pueden controlar de forma química pero mientras no eliminemos el origen de su aparición (los desequilibrios de nitrato/fosfato, exceso de luz, etc.) no desaparecerán del todo.
  16/01/12 12:14:00 pm, by   , 2178 words, Categories: Agua ,

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